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domingo, 19 de junio de 2022

Una catalana de cepa

Por: José de Jesús Marmolejo Zúñiga. 

El reloj de aquella torre de vieja iglesia europea presagiaba grandes sueños.

 
Aquella no sería la única que vez que corazones jóvenes acudirían a la búsqueda de ese otro mundo, hasta ahora desconocido para ellos.

Toda esa vasta cultura parecía retumbarles en el pecho, en la mente ¡Sí había algo de la sangre catalana de la vieja Rosa en las venas de los visitantes!

Los mexicanos tenían que ver con lo español, y gozaban de toda la cultura proveniente de Europa, pero al mismo tiempo, dentro de la arquitectura, la forma de gobierno, las creencias y la lengua heredadas, venía escondido ese germen: el de la rebeldía. Quizá el mismo no era puramente un legado español o siquiera azteca, solo era, humano. Era algo mucho más grande que la rebeldía, una búsqueda de libertad y verdad, un camino filosófico eterno que pocas veces contaba con respuestas concretas. Para muestra profunda un botón: cuando uno visita la basílica menor de la sagrada familia en Barcelona, en diversas inscripciones de la puerta de la pasión, se enmarcan con letras de oro varias frases pronunciadas hace más de 2,000 años, una de ella es "I qué es la veritat?"
 


 
Fue imposible no recordar a Unamuno diciendo en una ocasión que llegaba tarde a una reunión: "No sé de qué se trata pero me opongo".
 
En el caso de México, la religión, la moral, las buenas costumbres pero también, por qué no decirlo, las contrariedades propias de nuestra cultura pudieron haber partido en cierta medida de barcos como los que se dice se hicieron en El Masnou y otros astilleros catalanes cercanos, cuando los españoles se dedicaban a conquistar los mares, mientras encontraban nuevas rutas para llegar a las Indias, otro acto de rebeldía por cierto, en este caso contra los turcos que se habían apoderado del imperio bizantino.

En materia de comunicación,  aunque las bases de un idioma romance son las mismas, a veces es bastante diferente. El catalán parecía portugués, en ocasiones francés. Las palabras sonaban conocidas pero su escritura no lo era tanto (carrer en lugar de calle, por ejemplo). En algún momento existieron los lenguajes universales como el griego y el latín, pero más tarde empezó la diáspora que diversificó tanto: el italiano, el francés, el portugués, el castellano, el catalán y tanto otros.

En un hecho más o menos común en Europa, el ser políglota, en el caso de esta playa  perteneciente a Barcelona, la gente aprendía desde muy pequeña a parte de la lengua de origen, el castellano y algunos un poco de francés pues prácticamente eran frontera con aquel país.

Tenían dentro de sus pláticas particulares, objetivos de independencia de España pero eso parecían, una mera idea reaccionaria. Lleva muchos años esta visualización y según dicen algunos pobladores, los cabecillas del movimiento no son catalanes originales, sino "más españoles que nada".  Uno de los fundamentos para esta idea, es que creen en la importancia geográfica de Catalunya, y en el que muchas cosas deben pasar por ahí para ir a otras partes del mundo, lo que en teoría, podría darles importantes ingresos algún día.

Pero las generaciones con más tradición se estaban acabando, aunque todavía existían personas como aquella catalana que platicaba las primeras historias de un poblado que hacían reflexionar en torno a la vida, como la de aquél emprendedor de nombre José.

De acuerdo a la historia contada, José fue un chico catalán al que sus padres enviaron a estudiar con mucho esfuerzo a París, donde conoció el manejo de nuevas telas. No se quedó en Francia, sino que volvió a su pueblo, donde en su casa pidió a su madre le ayudara en un par de telares a generar algunos bañadores mezclando las telas que se acostumbraban con los nuevos polímeros que eran tendencia. La nueva prenda se ajustaba al cuerpo y aquello causó furor. Pronto, dichos trajes de baño, de la nueva marca doggy deberían reproducirse a ritmos acelerados por lo que un sitio más amplio sería necesario.
 
Fueron incrementando sus espacios, hasta hacerse de importantes bodegas donde hasta 1,000 trabajadores fueron contratados. La moraleja de esta historia llegó cuando doña Rosa explicaba "Pero pronto los trabajadores se sintieron seguros, bajaron el ritmo y empezaron a exigir más descansos" -No se preocupen contestó José, podrán descansar ahora mucho más- Y ante la necesidad de producción que tenía decidió llevar su empresa a otros países. Desde entonces, el trabajo es sagrado por acá, porque si bien contaron con una indemnización, que movilizó por algún tiempo la economía del pueblo, pasado un periodo, ésta se acabó y aquella gente quedó sin trabajo.
 
Pláticas quizá moralizantes pero que reflejaban la preocupación de una generación que poco a poco cede su lugar a las nuevas, dejando en el camino ¿Quién lo sabe? Vargas Llosa dijo alguna vez que ésta era la mejor época para vivir porque como nunca se han conquistado múltiples derechos humanos y sociales. Octavio Paz le contradecía diciendo que este tiempo que les gustaba tanto era el de la constante amenaza nuclear para el mundo y recordaba que un buen historiador, quizá Gibbon, decía que la mejor época fue la de los emperadores antoninos.

Si esas grandes mentes no llegaron a coincidencias, no sugiero hacerlo en este escrito. Tampoco quiero cerrar el punto como lo hacemos con muchos temas, concluyendo que toda situación tiene ventajas y desventajas. Creo que se le puede llamar a cada cosa por su nombre, hay muchos avances reconocibles y también vamos dejando cosas en el camino, que quizá después no se vayan a recuperar. El mismo Vargas Llosa escribe después el libro de "La civilización del espectáculo" donde ve con tristeza como eso que llamamos cultura se pierde o al menos se confunde entre múltiples conceptos etéreos o de  simple entretenimiento ¿Estará este cambio escondido a ojos vistos en la historia moralizante de Doña Rosa?

Se habló mucho con ella de la religión, y en Europa en particular éste comienza a hacer un tema de nostalgia. Uno que mantienen como fuego tenue el corazón de las personas mayores. Lo vi en Toledo, nadie tiene que contármelo, la catedral de los reyes en la primer misa del domingo de pentescostes tenía quizá 30 personas dentro, 25 entraron solo a tomar fotos del inmueble. En el mismo Vaticano no había una afluencia de personas como podríamos imaginarlo y muchos hermosos templos en Italia los encontré solos, quietos y calmos. -Quizá fue un tema de días y horas- pensé.

"Hablar aquí de religión es que te vean raro" dijo la vieja Rosa, ellos son ahora "libre pensadores, progresistas" y califican burlonamente las creencias. "Buscan bastarse a ellos mismos". Hablábamos de esto en la otrora España de los reyes católicos, que junto con Italia fueron siempre las defensoras más fuertes de la fe.

Muchas eran las añoranzas con aquella catalana, pero disfrutaba platicando y nosotros escuchando. No hubo nadie como ella en aquel viaje, lo que me recordó que en este mundo, con nuestras diferencias somos todos inmensamente valiosos.

sábado, 18 de junio de 2022

El Vallparadís de Terrasa, historia y naturaleza


Cada 15 minutos sonaba el reloj en el complejo románico de Terrrasa. Tres iglesias lo conformaban: San Pedro, San Miguel y Santa María. Lo escuchaba atento desde el pasto, en una lateral donde la antigua cruz de uno de los templos podía verse en lo alto de antigua torre.

Como en una paradoja, con el sonido del reloj el tiempo se hacía presente, aunque los muros de aquellas construcciones del siglo V, hablaran de periodos visigodos, románicos e ibéricos que parecían, que estaban, aún entre nosotros.

Piedras que hablan, las hay, pero dependiendo de nuestro conocimiento nos pueden decir mucho o poco. Por eso deben hacerlo los seres humanos que saben y los que no, debemos leerlos para saber frente a lo que estamos.



Aun así, si estas antiguas construcciones tuvieran la calma y la paciencia, nos contarían sus inicios donde seguramente muy poco era como ahora, y tendrían razón porque estaríamos hablando no solo de esa referencia de nuestros abuelos "cuando estaba nuevo", que tanto nos apasiona escuchar e imaginar, sino que nos encontraríamos frente a algo aún más imponente, otra era, otros imperios y hegemonías, sencillamente una manera distinta de ver el mundo.

Pero no solo nos hablarían de los inicios ¿Cuántas cosas no habrá visto esta antigua construcción ahora rodeada por múltiples árboles? ¿Quiénes habrán sido sus ocupantes, su vida y sus historias? Los relatos de las mismas nos hablan de épocas donde su existencia fue resaltada, después de los distintos intereses y los caprichos del tiempo por los que pasaron, que les hacían perder sus anteriores excelsitudes, más adelante las recuperaban. Hasta llegar a la actualidad, al convertirse en un recordatorio permanente de que Terrasa, tiene una larga historia documentada por sus iglesias románicas.

Con la caída lenta y paulatina de hojas, de inmensos árboles que generaban una fresca sombra, los pájaros que completaban el paisaje, entre ellos, las nada típicas cotorras verdes o los elegantes pájaros negros con blanco. Libres hacían juego con ese cantar de las hojas movidas por el viento.


Si hacía calor por aquellos días del corpus, acá no había más. La sensación de humedad en el ambiente, era mitigada en parte por la frescura de un riachuelo que por una lateral en claroscuros permitidos por los árboles, avanzaba.

No había mayor paz que la de el viento, las hojas, los pájaros, escasos eran los mayores sentados en una banca y los jóvenes paseando, corriendo,  los padres con sus hijos o siendo felices con los perros.

Descansa, pasea, corre, mira, camina... la invitación de este encantador lugar, que combinaba historia y naturaleza.



viernes, 27 de mayo de 2022

¡Escapemos de las redes sociales!

Por: José de Jesús Marmolejo Zúñiga
 
Una suerte de fatiga generada por las pantallas, las modernas series llenas de múltiples elementos, una cantidad de información tan grande pero tan abrumadora y al mismo tiempo poco profunda en muchas aplicaciones, me llevó nuevamente a la lectura.

Si bien la vida está llena de equilibrios que nos permite disfrutar de diferentes aspectos en su justa medida, y me refiero en esta modernidad a todo aquello que nos rodea en materia de entretenimiento, hay de pronto un vacío similar a la expresión que contra el positivismo hacía Justo Sierra en su momento: 
 
"O Ciencia que todo abarca, no tiene una gota para saciar la sed que nos abrasa".
De pronto, es sentida una necesidad, quizá la de profundizar, porque si bien tenemos a nuestro alcance múltiples herramientas, de pronto no son soluciones; tenemos una gran cantidad de información pero no por ello tomamos mejores decisiones.

No sabría ubicar si el cansancio ocular o mental, nos aleja de pronto de aquellos medios diseñados para hacernos pasar una gran parte del tiempo en ellos. Medios que, como decía anteriormente, entretienen, a veces forman o informan en cierta medida, pero que generalmente, espero equivocarme, requieren poco o casi nada de nosotros. A veces solo un poco de atención.

Volver a los libros, a una buena novela por ejemplo, es situar completamente nuestra mente en ella para poder seguir un camino, una historia que, en un buen escrito, está plagada de detalles de los cuales debemos tomar nota, imaginarlos o inclusive en algunos casos despertar nuestra curiosidad, ya que en medio de la ficción son muy reales, por lo que presentan la posibilidad de ahondar en ellos buscándolos en Internet y mejorando así el conocimiento de lo que se lee. A veces son destacados personajes, lugares, situaciones, hechos históricos, vestimentas, costumbres.

Cuando leemos, el uso de nuestra mente es más completo, no se nos dan las imágenes, debemos crearlas y lo hacemos usando el bagaje existente en nuestra persona. Somos al mismo tiempo narrador, observador, creador y en muchas ocasiones cuando encontramos en las palabras del escritor una descripción certera de experiencias muy próximas a la realidad personal vivida, ineludiblemente llegamos a convertirnos en actor, en ese tipo de libros un interés genuino comienza.

Un libro es también, terapia, test de personalidad y habilidades, charla íntima de motivación, esto claro siendo positivos con una autoestima en busca de crecimiento. 
 
Entre los personajes, generalmente hay una o uno principal, con un cúmulo de virtudes, que sabemos el narrador nos apunta como digno de seguimiento, y efectivamente le analizamos, le escudriñamos y nos comparamos ¿Qué habilidades me faltan para ser como Alonso en la aventura del descubrimiento de un nuevo mundo en el corazón de piedra verde? ¿Cómo está mi integridad para alcanzar a un Wilhelm Meister? ¿Podría ser un gran artista como Jean Cristophe? ¿Podría llegar a tener el conocimiento amplio y aplicable de Guillermo en el nombre de la Rosa?

Pero no solo los personajes principales nos hacen eco, también y muchas veces los secundarios porque la vida no siempre nos pone en situaciones de toma de decisión sino también en aquellas de colaboración, o inclusive, siendo sensatos, de aprendizaje de alguien que tiene más capacidades, conocimiento o experiencia que nosotros.
 
Por ello, es válido en esas grandes ficciones, imaginar que somos los que aprendemos, además de que es ésta una función lógica pues en la vida real mientras leemos somos los que lo estamos haciendo. Por eso un personaje como Eckerman de Goethe, en este caso de existencia real o, Adso de El nombre de la Rosa, ahora ficticio, nos evocan a nuestra propia personalidad, atenta de los aprendizajes de seres que han recorrido el camino de una manera provechosa y que tienen mucho por enseñarnos.

Pasa lo mismo cuando se acude a una buena conferencia y la ponente o el ponente exponen el tema de una forma que nos hace ver nuevos horizontes posibles, pregunto en este momento a manera de remembranza:
 
¿Cuántos y cuántos no se habrán convertido en científicos o ingenieros escuchando la apasionante forma de hablar de Carl Sagan?
 
Sin lugar a dudas el espíritu de las letras, el poder de las palabras sigue siendo fundamental en la transmisión de emociones, pensamientos, sensaciones, experiencias. Todo esto lo encontramos en los libros. Aire nuevo para realimentar nuestra mente.
 
Estos algunos de los beneficios de escapar de vez en cuanto de las redes sociales y tomar un buen libro.
 

jueves, 3 de febrero de 2022

Los maestros de la Paz

 

En un lugar sagrado, donde múltiples generaciones han cumplido el sueño de formarse para ir a las aulas y llevar el fuego de la educación, la Escuela Normal Superior de la capital de Baja California Sur, cerramos nuestro curso.

El grupo más grande se dio cita en este recinto, donde pudimos reflexionar, analizar, jugar y participar. Aprendimos todos de los demás, característica de estos espacios donde las opiniones fluyen. 

Al parecer desde 2015 no había una sesión presencial y la última de había desarrollado en este mismo espacio "nos sentíamos solos" expresó una maestra,  "vemos que se están haciendo las cosas de manera distinta" dijo otro.  "Esto nos compromete a sumarnos" concluyó un profesional de la educación.

En esta sede de dio el único panel de expertos conformado por 3 docentes hombres,  de la misma manera hubo variaciones en las estrategias,  como la conformación de equipos por género musical. 

El recuento de técnicas fue muy bueno por parte de los participantes, su desarrollo de indicadores, también. Importantes las reflexiones generadas en materia de calidad, técnicas y estrategias. 

En un día que estuvo lleno de viento, pero donde poco a poco se sintió dentro del auditorio el calor de hogar, tuvimos el privilegio de coincidir, espero no por última vez con la pasión educativa de las señoras y señores docentes de La Paz, Baja California Sur.


miércoles, 2 de febrero de 2022

La experiencia con los docentes de los Cabos

La expectativa por conocer a los maestros de Los Cabos era alta. Uno de los destinos turísticos más importantes del mundo sería visto ahora desde la óptica de aquellos que atienden a las comunidades más vulnerables del país. La experiencia fue formidable. 

El inicio del día 2 del mes 2 del 2022, fue con el avistamiento de ballenas en el camino a Los Cabos. En particular, múltiples lanchas rodeaban el famoso arco, donde una impresionante ballena se dejó ver.

En las instalaciones del Instituto Tecnológico Superior de Los Cabos, su auditorio, con las mejores de las comodidades, daba ejemplo de una infraestructura física que cuenta con 10 hectáreas y varios edificios construidos a lo largo de 21 años. Esta información la compartió amablemente el encargado de los talleres que justo enfrente del lugar donde trabajaríamos, cumplía su jornada sin mayor sobresalto.

Loa docentes empezaron a llegar, hasta que se completó la asistencia más copiosa que hubiésemos tenido durante las sesiones. 

Tratamos de vencer los retos iniciales del turno vespertino con gimnasio cerebral, para de ahí pasar a la vocación docente, una reflexión que se extendió por varios minutos gracias a profundas reflexiones por parte de los asistentes. Sí, la filosofía y la conciencia histórica fue algo que llamó la atención poderosamente.

En un grupo que se organizó incluso para tener un momento para la comida, el dinamismo tuvo que ser vibrante, como lo demostró una dinámica donde de manera circular y en el sentido de las manecillas del reloj, debían pasar un mamut y un gato. Un juego de comunicación, organización y trabajo en equipo, se convirtió en una negociación con rehenes pues en algún momento de desesperación se decía "no suelto al mamut hasta que no pases el gato". Las risas no faltaron.

En el aula nuevamente, el avance fue práctico y el entendimiento de indicadores e instrumentos fue bueno, al grado tal que en los primeros ejercicios había muchos que eran correctos. 

En esta ocasión, varias herramientas tecnológicas fueron implementadas: mentimeter, kahoot, woodwall, quizlet, entre otras.

El panel de expertos fue muy profesional, con una excelente capacidad de análisis y con la novedad de un presentador, maestro obtenido dentro de los mismos docentes, que con su elocuencia generó un buen ambiente en el inicio de la sesión.

En el cierre, sobrevino la emotividad y todos agradecimos la oportunidad de coincidir.




domingo, 30 de enero de 2022

Los grupos Mulegé y Comondú

Realimentación por parte del facilitador y metacognicion del grupo:

El grupo Mulegé fue disciplinado, cumplido y muy participativo. 

Los docentes hicieron un gran esfuerzo para poder llegar a la sede desde distintas localidades, por lo cual el objetivo fue que valiera la pena el desarrollo de los contenidos.

Con una vista fenomenal e inspiradora en el Instituto Tecnológico de Mulegé, fuimos desarrollando las actividades a un gran ritmo, con la atención de todos los docentes. Son profesionales creativos, inteligentes y conocedores de la educación, se vio reflejado en el panel de expertos con mucha contundencia.

Vista paradisíaca desde el Instituto Tecnológico de Mulegé.

Mulegé es un municipio, lleno de fascinantes historias. Se encuentran dentro del mismo, um Mulegé histórico con su faro que desafía en la historia una invasión americana, que fue derrotada antes de su desembarco por cientos de "espanta pájaros", cascos brillantes que ante la llegada de un barco simularon tropas mexicanas que no permitirían la toma de posesión del territorio.

En Santa Rosalía, además de un riquísimo pan, encontramos un túnel en el tiempo, para acudir a un espacio minero, donde se obtenía principalmente Cobre, casas hechas de metal, donde un característico templo anuncia haber sido hecho por el mismísimo diseñador de la Torre Eiffel.

En el camino de Santa Rosalía a Mulegé, la icónica isla de San Marcos, enorme a la vista por carretera, ofrece múltiples historias creadas en la mente, cuando nos ponemos a imaginar ¿Cómo será la vida en un lugar separado textualmente de la tierra y rodeado por una agua azul de ensueño?

La playa Santispac aún espera a quien encuentre el tesoro enterrado por el pirata del que tomó el nombre y de quien derivó su nombre. El verdadero tesoro lo han encontrado americanos y canadienses al establecerse ahí, aunque irónicamente en lo alto, una casa ondear la bandera nacional. ¡Estos espacios son verdaderamente un paraíso!

Volviendo al curso, los indicadores, taxonomía e instrumentos de evaluación resultaron un reto que abordamos de manera rápida pero donde el entendimiento fue suficiente para establecer una base mínima con el compromiso de reforzarlo mediante la práctica.


Los ejercicios fueron atendidos y entendidos haciendo gala de inteligencia por parte de los docentes. El cierre se desarrolló con fluidez mediante una metacognición que dejó muchas reflexiones pero aún muchos más retos. El video final nos recordó la razón de ser de nuestros esfuerzos: los estudiantes.

El grupo Mulegé construyó una comunidad de aprendizaje con mucho empuje. 


Por otra parte, el Tecnológico de Constitución, dio la bienvenida al grupo Comondú, una ciudad en crecimiento donde se respira tranquilidad. 


En un día que marcó su inicio con la frase "decíamos ayer..." de Fray Luis de León, que no pude evitar al verme en un aula de clases con pintarrón y un plumón negro, arrancamos la sesión, tratando de vencer ese pequeño escalón difícil de las 2 a las 3 de la tarde, lo hicimos con ejercicios en el aula.


Conforme los temas iban avanzando, noté una reflexión profunda en varios de los asistentes: la necesidad de una educación relevante y pertinente, capaz de unir la realidad con la teoría vista en las aulas.


Cuando un conjunto importante de contenidos se amontonaban, era entonces el momento de hacer un corte y salíamos a la parte baja del edificio donde nos encontrábamos, ahí hicimos el "todos a bordo", donde las compañeras dieron cuenta de los maestros, al lograr ponerse de acuerdo y subirse en el barco imaginario. 

En los contenidos, fue realmente interesante la práctica de los indicadores, donde se obtuvieron muy buenos ejemplos. 

Cerramos con palabras sumamente nobles e inspiradas, que nos hablaron de esa posibilidad de seguir mejorando.

El grupo Comomdú fue alegre, armonioso y lleno de inteligencias. 


miércoles, 22 de diciembre de 2021

Una manera de pensar frente a otra: la libertad de cátedra

 


Sin lugar a dudas no puede amarse lo que no se conoce. En el primer centenario de la Escuela Nacional Preparatoria, su entonces Director auguraba la tendencia al utilitarismo que reemplazaba poco a poco el amor verdadero por el conocimiento y la educación.

Nuestros actuales modelos educativos y la calidad misma con la que contamos es la suma de los aportes de cada uno de los sistemas, las características propias de cada uno, el compromiso ético-profesional con el que se cuenta y, muy importante, el dinamismo y realidades que las ideas van creando.

El enfoque, las prioridades y la visión de cada momento histórico abren el camino para la fisonomía de la educación. Alguna vez mencionó Goethe que el ser humano era un ser oscuro en su mayoría, poco se conocía, poco hacía para profundizar en sus creencias y pensamientos. Múltiples tramas en el séptimo arte nos muestran la gloria de los hombres que van más allá del determinismo, que buscan alcanzar sus valores, a quienes les impulsa también el civismo, la religión y la poesía.

Los educadores deberíamos ser altamente conscientes de cuáles son aquellos grandes capítulos que han permitido las garantías con las que ahora cuenta el proceso educativo, aquilatarlas en su propia dimensión, no como un argumento político, laboral o personal, sino como ese patrimonio comunitario y cultural que posee la comunidad educativa.

Se use o no, se aprecie o no, se tenga conciencia o no, cada estrategia pedagógica, cada corriente didáctica, cada derecho educativo tuvo importantes precedentes, abigarrados debates, exacerbadas creencias, pasión e inteligencia humanas como respaldo de cada una de ellas.

En algún momento, en los años 30, en nuestro país no se discutía el que la educación estuviera vigilante de los destinos de los más necesitados, sino cuál sería el medio para lograrlo; existían izquierdas que impulsaban que la economía debería convertirse en el foco de atención de los programas de estudios; el “conservadurismo” defendía que había que dejar libertad para lograrlo por cualquier medio racional.

Quizá no existió una polémica tan memorable como cuando el gran maestro Antonio Caso defendió la libertad de cátedra, enfrentando con la dialéctica a las llamadas izquierdas intelectuales que pretendían que la UNAM −y el resto de las universidades del país− adoptaran la filosofía marxista como orientación de cátedra e investigaciones científicas y culturales.

En aquel momento, que quedó profusamente impregnado en la vida del maestro Caso, le tocó pelear desde la trinchera de las minorías; aun así, despertando la conciencia, acudió a la redada establecida por los delegados del primer congreso universitario.

Como en toda contienda épica, al final se encontraron en el centro los abanderados ideológicos. Por parte del materialismo histórico, dignamente representado por don Vicente Lombardo Toledano, entonces director de la Escuela Nacional Preparatoria; y por otra, el maestro Antonio Caso, el primer universitario mexicano por antonomasia, defendiendo a plenitud el aire fresco de la conciencia: la libertad de cátedra.

Al final, aunque no nos privaremos de algunos notables y elegantes momentos de la controversia, dos intervenciones le bastaron al Maestro Caso para fijar su postura, varias más a don Vicente; como primer punto Caso tuvo que recordarle a improvisados y diletantes que hace falta trayectoria: la voz sonora del Maestro ya resonaba en los muros de San Ildefonso antes de que varios de los intempestivos opositores nacieran, no sólo eso, la cera de las velas y la tinta de los libros era parte de las madrugadas de Antonio Caso desde hace 20 años.

Sí, en la academia también hacen falta trayectorias.

En aquel momento Caso citó a Platón, Aristóteles, Pascal, Bergson, José Ortega y Gasset; Lombardo Toledano se basó en la historia de México.

Las coincidencias las encontraron en reconocer que la esencia de toda comunidad es la subordinación de los intereses individuales a los intereses del grupo, en que la cultura es creación de valores y en que se debe tener una orientación general en las instituciones educativas. Finalmente, lo diría de forma clara Jesús Reyes Heroles años después: “La educación es el desarrollo formativo que nos permite asumir como propios los valores que la nación ha escogido para sí” (Reyes, 1999).

Las desavenencias de forma lógica las encontramos en el fondo y en particular en que Antonio Caso creía que en las aulas no debía impulsarse determinada doctrina filosófica, económica o social. Por su parte, Lombardo Toledano defendía que debía imponerse a profesores y alumnos una corriente definida, basada en el interés de los que más necesitados, la evaluación de las instituciones y la economía.

Al final de la argumentación, una mayoría que estaba previamente constituida, aprobó el proyecto del materialismo; Caso se retiró y amagó con dejar su cátedra, pues para él “se debe defender el derecho a explicar todas las doctrinas y no aceptar que se le fije la orientación marxista o cualquier otra que sea sectaria”.

Por aquellos días, los defensores de la libertad de cátedra fueron llamados “conservadores”; demos ahora paso a algunos de los más acendrados comentarios de aquel primer capítulo histórico. La opinión de Antonio Caso al postulado inicial del materialismo se acrisola en las siguientes vertientes:

Primero. En educación jamás se debe preconizar oficialmente algún credo filosófico, social, artístico o científico; de la misma manera, cada catedrático puede exponer libre o inviolablemente sin más limitaciones que las de la ley, su opinión personal filosófica, científica, artística, social y religiosa siempre que cuente con la competencia e idoneidad necesarias. Éste último punto revisado por un riguroso comité universitario que evaluaba la trayectoria, formación y capacidades de los docentes.

En otro aspecto, afirmaba que la educación debe realizar su obra humana ayudando a la clase proletaria del país, en su obra de exaltación dentro de los postulados de la justicia, pero sin preconizar una teoría económica circunscrita, porque las teorías son transitorias por su esencia y el bien de los hombres es un valor eterno.

Así impulsaba la libertad para que los alumnos se inscribieron a las cátedras bajo la dirección del profesor que prefirieran.

El razonamiento se basaba en que, si nuestra labor en las aulas es crear y compartir conocimientos, habilidades y actitudes, cómo podríamos casarnos con una teoría que después pudiera ser desmentida, sería el estar declarando a priori un credo; eso puede llamarse lealtad, filiación política, dogma, credo, fe, creencia, todos ellos muy válidos en sus campos, pero no en una educación que busca la libertad.

Dejó en claro también la conformidad con que la educación se debe enfocar a las personas, en alguna ocasión al respecto hemos expresado: “Hombres de educación en el corazón de su comunidad educativa, y hombres de la comunidad educativa en el corazón de la educación”. Pero la oposición se presentaba frente a la consagración de lo educativo a un sistema social definido; lo asentaba muy a su estilo de la siguiente manera: “La educación nunca debe cerrar sus oídos, corazón e inteligencia al bien de todos porque de lo contrario se vuelve una momia”. Así, sus aportes que él mencionaba como “una pequeña luz, la de su pobre mente”.

En aquella ocasión, Caso veía cómo un hartazgo mal enfocado se puede convertir en un retroceso, ese mismo camino equivocado que José Vasconcelos observaba desde Piedras Negras, testificando cómo la Unión Americana crecía en edificios, mientras en México continuábamos peleándonos internamente. Pero los argumentos no valen cuando no hay convencimiento o no se cuenta con los medios para lograrlo. Decía Spinoza: “El límite de la fuerza de cada uno alcanza hasta dónde llega el poder”.

En aquel momento, Caso observó hacia el Primer Mundo y ejemplificó los espacios educativos alemanes, donde en una misma institución podías escuchar argumentos incluso encontrados entre los profesores, a los que tenía acceso toda la comunidad educativa; sin lugar a dudas, en tales instituciones lo que salía ganando era el espíritu crítico y reflexivo de los estudiantes.

Eran pues, contiendas aquellas, de caballeros, de catedráticos, quienes con estas elegantes palabras se referían al público que les escuchaba: “Repito mi agradecimiento profundo, pero a la vez que agradecimiento sostengo mis ideas, porque una manera de agradecer está en sostener lo que pienso frente a los que vosotros pensáis, una manera de pensar frente a otra manera de pensar” y en aquel momento Antonio Caso cerró con el clásico ¡He dicho!

Dentro de la controversia, el punto más interesante de Lombardo Toledano fue la crítica que hizo a la educación comenzada por Gabino Barreda, que para entonces mostraba ya algunas insuficiencias, sobre todo en la mirada de la comunidad educativa hacia la sociedad, pues desde su punto de vista, aquel modelo educativo veladamente hablaba de la posibilidad del triunfo del fuerte, pues aunque reconocía el altruismo y ego-altruismo, sólo impulsaba medios débiles frente a la supervivencia del apto como actitud moral oficialmente preconizada. Otro punto brillante fue el que sostenía que toda etapa educativa había tenido detrás una ideología para el pensamiento.

Hasta aquí dejaremos este primer capítulo de aquellos tiempos en que, con inteligencia y vastos argumentos, la comunidad educativa mexicana labraba con energía la libertad de los espíritus venideros.