En verdad, es fundamental desarrollar la propia identidad, un conjunto de máximas que nos permiten saber en un espacio de tiempo y en un contexto, quienes somos. Lo anterior no significa que esa esencia tenga una volatilidad indiscriminada dependiendo del contexto, sino que se asume que la realidad es cambio, pero que la misma no tiene el potencial para determinar al ser humano completamente. Ejemplos virtuosos los hay y por supuesto, la mente nos llevará de forma inmediata a Víctor Frankl y su capacidad de resiliencia para encontrar un sentido en medio de entorno completamente desfavorable.
Cuando existe una identidad clara, también hay apuestas, acciones concretas que nos llevan a apuntalar eso que somos. Se hace todos los días y es más común en personas que tienen metas poco comunes o que salen de los estándares preestablecidos, aquellos innovadores. De forma constante podemos encontrar este discurso en empresarios, pero también en otras vocaciones trascendentes, la espiritualidad invita a ir más allá, lo hace también cada una de las profesiones que rompe esquemas.
En el aterrizaje de estas formas de pensar, mediadas por la realidad y a veces por la posibilidad es decir con lo que se cuenta en múltiples dimensiones, ocurren una serie de hechos o sucesos relevantes que actúan como dinamizadores de nuevos pensamientos, reflexiones y a la postre, acciones. Algunas nos llevan a mantenernos en el estatus quo, más o menos sin variaciones, lo cual no necesariamente tiene una connotación negativa, pues en la vida, hay ritmo que son meritorios tan solo por mantenerlos, no hablo aquí de un desgastante esfuerzo o de cansancio, sino también por ejemplo de estilos de vida saludables y equilibrados. Pero también, hay otros días con sus respectivas vivencias que nos llevan a picos de alegría, de entusiasmo, pasión o emoción. En una visión sencilla podríamos hablar de que en contraste, también hay hechos que nos pueden entristecer, enojar o frustrar. Todos ellos mueven esquemas dentro de nosotros, existiendo múltiples posibilidades pues nos pueden llevar a atrincherarnos en algún caso extremo o bien a reinventarnos para encontrar nuevas soluciones, entre una gran cantidad de posibilidades.
En ocasiones estamos preparados para fortalecernos nuevamente ante algún hecho inesperado, encendemos el botón de la resiliencia y nos preparamos para atender lo que emergió, pero en ocasiones, la vida es generosa y presenta escenarios distintos donde lo que debía ser correcto se corrige, la disculpa que debía ser emitida se presenta y se hace justicia. Así sucede con los estudiantes que se forman para ser los futuros maestros, en ellos, la armadura aún no están tan oxidada y su inteligencia emocional es todavía muy fuerte.